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domingo, 1 de marzo de 2026


Dormir un año y sentir nada: Mi año de descanso y relajacion ₊˚ˑ༄ؘ


Cuando pensé en escribir sobre el nihilismo en Mi año de descanso y relajación me di cuenta de que no quería hacer lo típico de decir “nada tiene sentido” y ya. En el libro eso no aparece como teoría ni como frase filosófica. No hay discursos profundos ni nada así. Se nota en cómo vive la protagonista y ya.

Ella no va por ahí diciendo que la vida es un sin sentido, simplemente actúa como si lo fuera. Y eso es más heavy, no hay rabia, no hay revolución ni búsquedas profundas, solo hay cansancio y apatía. Dormir un año entero suena como querer desaparecer sin morir. Como apagar el mundo porque no tienes ganas de seguir en él.

Lo más raro es que socialmente es “perfecta”. Es joven, guapa, delgada, rica, vive en Nueva York, ha estudiado en Columbia… todo lo que debería hacerla feliz. Y aun así está vacía. Su nihilismo no viene de la falta, sino del exceso. Tiene todo y no le sirve de nada. Y eso incomoda más que si fuera pobre o sola, porque rompe la idea de que siempre hay una causa clara para el vacío.

Mientras leía, muchas veces sentía que no pasaba nada. No había giros ni momentos intensos, pero aun así no podía dejar el libro. Era una sensación rara, como si el vacío tuviera su propio ritmo. Creo que eso también es nihilismo en el libro: no te da lecciones ni transforma nada, solo te deja ahí flotando.

También me parece importante que pueda permitirse desaparecer. Tiene dinero, estabilidad, no depende de nadie. Puede encerrarse en su piso y medicarse (que vaya critica a la psiquiatra que le da medicamento sin más ni profundizar) sin preocuparse por nada. Su desconexión está sostenida por el privilegio, porque no todos pueden dejar su vida así. No es víctima total de nada, simplemente decide suspender su vida porque puede.

Para mí, el nihilismo en el libro no es una idea que se explica con palabras, es una forma de estar en el mundo. Vivir en suspensión. No destruir nada, pero tampoco construir nada. Y por eso es incómodo leerlo: no hay mensaje, no hay cambio. Solo una pausa larga y rara en la vida de alguien que, aun siendo “perfecta”, no encuentra motivo para seguir despierta.

Al final, ella despierta justo cuando pasa el 11S y de repente todo cambia. Todo su año durmiendo y desconectada choca con algo enorme que sí importa. Su nihilismo estaba ahí, en su mundo pequeño, pero la vida no se para por nadie. Despertar no le da respuestas ni sentido, solo la pone frente a un mundo que sigue girando aunque ella no haya estado. Y eso es lo que lo hace tan raro y un poco incómodo.


1 comentario:

  1. ¡Magno pergamino habéis forjado! Comparto vuestra visión de cabo a rabo. Para mi entendimiento, lo más recio de este tomo es que no os arroja pesados discursos de filósofos; os muestra la nada misma desde el puro y llano hastío. Aquello de que "yacer dormida un año entero resuena a querer desvanecerse sin visitar a la Parca" es una verdad como un templo.

    Es ciertamente turbador cuán incómodo resulta que la dama sea tan "perfecta" (rica, habitante de un gran torreón en Nueva York, de notable hermosura), pues quiebra la creencia de que el vacío del alma siempre obedece a una tragedia. Su apartamiento del mundo es un privilegio absoluto, sostenido por sus arcas llenas de oro y las pócimas del boticario. Y ese funesto desenlace con el 11S... es el embate perfecto entre su mundo adormecido y un reino que no detiene su marcha por nadie. ¡Gran regocijo me ha causado leer vuestras reflexiones!

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